LEYENDAS DE CUNDINAMARCA


Leyendas de Cundinamarca

Creación del Mundo
Cuando era de noche y antes de que hubiera nada, estaba la luz metida dentro de algo grande, que era un ser omnipotente: Chiminigagua. Este ser luminoso comenzó a amanecer y a mostrar la luz que en sí guardaba.

Procedió luego a crear cosas, empezando por unas grandes aves negras, que mandó por todo el mundo para que echaran aire resplandeciente por los picos, con lo cual el orbe quedó iluminado. Chimigagua, el señor de todas las cocas, el Ser bueno, creó también el sol, la luna y todo lo que forma la belleza del universo.

Aparición del Maíz
Había una vez un grupo de familias muy pobres. Un día un miembro de una de ellas llevó al mercado unas mantas y las cambió por unos gruesos y brillantes granos de oro que depositó en una bolsa. Poco después un ave negra le arrebató la bolsa y los granos de oro cayeron a la tierra. El dios Bochica los enterró. Más tarde el hombre los volvió a encontrar convertidos en plantas.

Al querer arrancar una de ellas la misma ave lo atacó y le arrancó la barba para colocársela a los frutos de esas plantas. Los vecinos se enteraron y probaron los granos que parecían de oro y estos les agradaron. Desde ese día machacaron el maíz con una piedras llamadas "manos de moler" sobre otras llamadas "metates". Prepararon así harina, arepas, mazamorra, envueltos. Desde entonces los hombres del pueblo se quedaron sin barba.

Cacica de Guatavita
Guatavita era el nombre de uno de los más poderosos caciques muiscas, cuya esposa principal fue sorprendida por él mismo en flagrante delito de adulterio. El cacique hizo matar a su rival y obligó a su esposa a comer en público el corazón asado de su amante. Asustada, la cacica tomó en brazos a su hija y huyó hasta laguna de Guatavita donde se arrojó.

El cacique, arrepentido, pidió a un sacerdote que rescatara a su mujer y a su hija con sus poderes mágicos. Pero todo fue inútil. La cacica entonces se convirtió en la diosa tutelar de la laguna a quien los muiscas, supremos cultores del agua desde los albores mismos de su civilización, transformaron en un adoratorio de cuatro kilómetros de circunferencia, 400 metros de diámetro y 20 metros de profundidad a una altura de 3.199 metros sobre el nivel del mar, en donde, por medio de los sacerdotes o chuques, tributaban permanentes ofrendas a la diosa tutelar, quien, en forma de serpiente, de tiempo en tiempo salía a la superficie para recordarle a la gente la necesidad de plegarias, para renovarles su fé en fín, para exigirles sacrificios y exvotos de toda especie.

Las ofrendas se hacían, por lo general, en figurillas de oro, traídas por los creyentes y entregadas al sumo sacerdote para que este, a su vez, sirviera de intermediario ante la diosa acuática, lo que hacía en medio de complicada liturgia, para después arrojarlas al seno de la laguna, donde moraba la diosa quien, satisfecha con las plegarias y ofrendas, aplacaba su cólera, otorgaba perdón, era generosa con quienes la veneraban... Este notable suceso posteriormente diaria origen a la ceremonia religiosa y política, conocida, desde la colonia hasta hoy, como la leyenda de El Dorado.

Salto de Tequendama
Chibchacún era el dios de las clases populares entre los muiscas. Indignado por los excesos de los habitantes de la planicie de Bogotá, resolvió castigarlos con una calamidad que jamás pudieran olvidar. Entonces desató las nubes en lluvias torrenciales y continuas, los ríos Sopó y Tibitó, afluentes principales del Funza, se desbordaron por la sabana.

En pocas semanas quedaron sepultados bajo las aguas los campos, los sembrados y las techumbres, por todas partes flotaban cadáveres humanos. Entonces se alzaron hacia el firmamento los brazos y llegaron hasta él las más ardorosas súplicas. Clamaban al dios del cielo para que los liberara de la ira del dios de la tierra. Bochica se conmovió ante tan inmensa tragedia. Apartó las nubes y dio más ardores al sol. Una tarde se mostró ante los hombres en lo alto de un arco iris hacia los lados de Soacha y de pronto arrojó sobre un monte rocoso ssu centro de oro purísimo, que al golpear las rocas las partió y abrió en ellas un profundo tajo por el que se precipitaron las aguas inundaban la llanura.

Origen de los Muiscas
En una época no había nadie sobre la tierra. La primera persona que la habitó fue una mujer joven y fuerte que salió de la Laguna de Iguaque por entre la niebla helada y el viento sonoro del páramo. Se llamaba Bachué y llevaba de la mano a un niño de tres años. Ambos bajaron al valle y construyeron una casa donde vivieron hasta que el niño creció y pudo casarse con Bachué. Tuvieron muchos hijos ( a veces Bachué tenía cuatro o seis a la vez), con lo que comenzó a poblarse el territorio muisca. Bachué les enseñó a cultivar la tierra y adorar a los dioses. Después de muchos años Bachué y su esposo, ya viejos, regresaron a la laguna de Iguaque donde se despidieron de la multitud que, llorando, los veía a partir. De repente los ancianos se transformaron en dos inmensas serpientes y desaparecieron bajo las aguas tranquilas de la laguna. Bachué se convirtió en la diosa de la fertilidad, la que la tierra diera frutos y las familias tuvieran muchos hijos.

Viaje al más allá
Los Muiscas creían que después de la muerte el alma bajaba al centro de la tierra por caminos y barrancos en balsitas hechas de tela de araña. Por eso cuidaban a estos insectos y no se atrevían a matarlos para que después no falta faltaran telas para pasar a las almas al lugar donde encontrarán otras casas y otros campos de cultivo.

Fuentewww.megatimes.com

Gostou? Compartilhe:

0 comentários: