LA MICROEMPRESA EN COLOMBIA


La importancia del sector de la MIPYME (Micro, Pequeña y Mediana empresa) ha sido ampliamente reconocida para la economía del país desde hace varios años en términos de la generación de empleo y desarrollo sectorial y regional. De allí el interés de los diversos gobiernos en la formulación de políticas, programas y diversas acciones dirigidas a este sector.

Sin embargo, el sector de la microempresa ha sido muy controvertido en términos de políticas, programas y acciones. No se puede hacer abstracción de los contenidos ideológicos que a favor y en contra han circulado no solamente a nivel de Colombia sino de toda América Latina. Ante la perspectiva de ocupación para millares de personas no ubicadas dentro del proceso económico, se pusieron en práctica fórmulas, para garantizarles la vida como trabajadores independientes. La idea de la microempresa se solidificó como política de Estado y hasta comenzó a estar en la agenda de los movimientos filantrópicos. Tal es el caso en Colombia, de la Fundación Carvajal en 1970, quien fue la primera en utilizar el término.

La idea de brindarles servicios de apoyo, tales como capacitación y crédito, se consideró como un elemento crucial para abordar la pobreza y mejorar el nivel de vida de los trabajadores por cuenta propia, sobre todo de aquellos de menores recursos económicos.

Las prácticas de microfinanciamiento se llevan a cabo en casi todos los países de América Latina, expresadas como imagen de la responsabilidad para resolver la propia pobreza. Es el fin del Estado Benefactor, quien delega su accionar en entidades privadas, para el mejoramiento del nivel de vida de la población.

En Colombia, la microempresa se ha considerado como una alternativa de empleo y dentro de esta perspectiva se han diseñado políticas para el mejoramiento de su productividad y posicionamiento en los mercados. El Consejo Nacional de Política Económica y Social CONPES, formuló el primer plan de desarrollo de la microempresa 1984-88, como un esfuerzo para coordinar las iniciativas públicas y privadas y ampliar la cobertura y calidad de los programas de apoyo al desarrollo de la microempresa y así sucesivamente se formularon planes hasta el periodo 1994-1998 para el apoyo y promoción de las microempresas. Es de anotar que este enfoque de atención hace referencia a aquellas ubicadas en el sector urbano, y solamente de manera reciente, se empieza a definir y a abordar el alcance de la denominada microempresa rural.

Estas políticas de atención se han dirigido, por una parte, hacia la colocación de recursos financieros en cabeza de las entidades privadas que atienden al sector, vale decir las micro financieras y de manera reciente la banca formal, y por otra, hacia aquellas entidades tanto públicas como privadas que brindan capacitación y asesoría, asumiendo que ellas poseen el conocimiento de las características particulares del grupo objetivo y de su riesgo asociado, por tanto son las mas idóneas para realizar esta actividad.

A pesar de los estudios existentes, se podría afirmar que persisten vacíos en el conocimiento acerca de la dinámica de las microempresas y el perfil de los microempresarios y más aun en la coyuntura económica de la última década, vacío que se puede generalizar sin temor a equivocaciones al que existe sobre las microempresas dedicadas a los servicios.

Todo el énfasis se ha puesto en las microempresas de producción, olvidando el sector terciario que es el predominante dentro de las áreas urbanas y el mayor generador de empleo.

En el panorama económico actual, es decir teniendo en cuenta las circunstancias macroeconómicas y sectoriales, ¿qué tipo de microempresas se está generando? ¿Quiénes son los nuevos microempresarios?

Son precisamente estas preguntas las que suscitaron el interés para adelantar este estudio, dado que en los últimos años han venido apareciendo distintos tipos de microempresas en respuesta a la demanda de la población urbana, de diversos servicios de Informática, de Telecomunicaciones, Reproducción y de Video-juegos.

Por otra parte, ¿cuál es el papel que han jugado las políticas estatales de apoyo a la microempresa, para su surgimiento y sostenibilidad? Entendiendo como objetivo último de las políticas, el fortalecimiento del sector de la microempresa, en términos de creación de empresas y mejor desempeño competitivo de las mismas.

En ese orden de ideas, se formuló la Ley 905 de 2004 para la promoción del desarrollo de las micro, pequeñas y medianas empresas, de donde para todos los efectos de este estudio se toma la definición de microempresa.

La microempresa, entendida como aquella unidad de producción con un máximo de 10 trabajadores empleados y hasta 500 salarios mínimos de capital, se desempeñó hasta la década de los ochenta del siglo pasado en sectores tradicionales de la producción manufacturera (confecciones, calzado, marroquinería, cerrajería, carpintería, artes gráficas), del comercio (tienda de barrio, comercio callejero) y de servicios (servicios personales, apoyo a la producción y al comercio formal).

En armonía con las condiciones propias de los procesos productivos de estos sub sectores de la economía, la microempresa se ha caracterizado por:

• Presencia de relaciones sociales de producción tradicionales, es decir sin división orgánica y con muy escasa división técnica del trabajo
• Organización y funcionamiento empresarial relativamente informales
• Orientación hacia mercados tradicionales de escaso dinamismo y exiguo poder de compra
• Organización semiartesanal de la producción
• Bajo nivel tecnológico
• Baja intensidad de capital
• Baja productividad
• Baja rentabilidad.

Por su parte, el empresario de la microempresa se ha caracterizado por ser una persona:
• De edad madura
• Con nivel bajo a medio de educación y/o formación profesional
• Con experiencia de varios años en la actividad productiva propia de su empresa
• Con conocimiento del oficio ganado a través de dicha experiencia
• Motivado por el deseo de independencia
• Con expectativas de mantener una empresa modesta, capaz de proporcionarle la subsistencia propia y de su familia.

A raíz de la irrupción de los nuevos adelantos tecnológicos provenientes de las aplicaciones de la microelectrónica a los campos de la informática (computador, fax, scanner, impresora) y la telemática (Internet, telefonía celular), se han abierto nuevos campos a la micro y pequeña empresa en los cuales están apareciendo unidades de servicios con una lógica al parecer diferente a la de la microempresa tradicional.

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